Augusto Salazar Bondy
El 13 de agosto de 1953,
obtuvo el grado de Doctor en Filosofía con la tesis Ensayo sobre la distinción
entre el ser irreal y el ser real, tras lo cual comenzó su carrera como
catedrático principal interino en San Marcos: en Letras, fue profesor de Ética;
y en Educación, enseñó Pedagogía de la filosofía y de las ciencias sociales.
Fundó el Colegio Cooperativo Alejandro Deustua (de la Federación de Empleados Bancarios). En 1956, participó en la
fundación del Movimiento Social Progresista (MSP), junto a su
hermano Sebastián, Santiago Agurto Calvo (secretario
general), Alberto Ruiz Eldredge, Francisco Moncloa, José Matos Mar, Nicomedes Santa Cruz, Abelardo Oquendo y
Jorge Bravo Bresani, entre otros. El movimiento se disolvió en 1962, luego de
su fracaso electoral de ese año.
En 1960, ingresó a enseñar
filosofía en el Colegio Guadalupe y fue nombrado miembro de la
comisión encargada de elaborar el nuevo currículo de la sección doctoral de la
Facultad de Educación. Organizó el Departamento de Metodología en la Facultad
de Educación. En 1964, fue nombrado presidente de la comisión encargada de
organizar la Facultad de Estudios Generales. En octubre del mismo año, asistió
al V Seminario de Educación Superior de las Américas en Lawrence, Kansas, donde
dirigió las discusiones sobre la creación de Estudios Generales en la
Universidad de San Marcos. Participó en la constitución del Instituto de Estudios Peruanos,
junto con Julio Cotler y José Matos Mar, entre otros.
En 1970, el gobierno
nacionalista del general Juan Velasco Alvarado lo
nombró vicepresidente de la Comisión de la Reforma de la Educación y presidente
del Consejo Superior de Educación. Fue uno de los ideólogos y gestores de la
ideología revolucionaria de la dictadura, en particular la Reforma Educativa
Peruana. Para impulsar esta reforma, partía del siguiente diagnóstico: Nuestra
educación ha sido encubridora y alienante, incapaz de promover transformaciones
revolucionarias; antes bien, ha sido inmovilizadora y ha estado orientada a
mantener el orden de cosas. En 1972, logró la aprobación de la Ley General
de Educación (preparada por la Comisión de Reforma Educativa) que sería derogada
en el 2.º gobierno del presidente Fernando Belaúnde.
Pero de raigambre pro-occidentalista, no comprendió la diversidad cultural de
la nación peruana, tampoco tuvo la mirada ecologista sobre un país tan múltiple
como el Perú.
Pensamiento
En numerosas de sus obras
(en especial, en "¿Existe una filosofía en nuestra América?") Augusto
Salazar Bondy sustentó su tesis de que el pensamiento filosófico académico de
Latinoamérica carecía de originalidad, al poseer un carácter imitativo y
anatópico. La causa de este carácter defectivo del pensamiento académico
residía, según Salazar, en la dominación económica e ideológica que sufría la
región.
Salazar Bondy propuso la constitución
de una filosofía de la liberación que profundizara en el estudio de las causas
de la dependencia y coadyuvara a una verdadera independencia.
En su obra Para una
filosofía del valor, combinó las metodologías de la filosofía
fenomenológica y el análisis lingüístico en el estudio del valor (tanto moral
como estético). Se enfrentó al subjetivismo, para el cual la fuente de las
valoraciones no es más que el sentimiento subjetivo de aquél que realiza el
juicio; pero tampoco defendió un objetivismo, según el cual la validez de los
valores estriba en ciertas cualidades propias del objeto valorado. ASB propuso
una alternativa de corte trascendental, sosteniendo que el valor es condición
de posibilidad de la praxis humana.






En su obra Para una filosofía del valor, combinó las metodologías de la filosofía fenomenológica y el análisis lingüístico en el estudio del valor (tanto moral como estético). Se enfrentó al subjetivismo, para el cual la fuente de las valoraciones no es más que el sentimiento subjetivo de aquél que realiza el juicio; pero tampoco defendió un objetivismo, según el cual la validez de los valores estriba en ciertas cualidades propias del objeto valorado. ASB propuso una alternativa de corte trascendental, sosteniendo que el valor es condición de posibilidad de la praxis humana
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