lunes, 1 de diciembre de 2014

COMPETENCIAS PROFESIONALES REQUERIDAS PARA EL DOCENTE DEL SIGLO XXI

COMPETENCIAS PROFESIONALES REQUERIDAS PARA EL DOCENTE DEL SIGLO XXI


La autora afirma que los profesores que trabajen actualmente deberán tener competencias vinculadas con la resolución de los problemas o desafíos más coyunturales, a los que denomina “pedagógico-didácticos” y “políticos-insttitucionales” y otras vinculadas con desafíos más estructurales a las que denomina “productivas e interactivas”, y, las vinculadas con procesos de especialización y orientación de su práctica profesional a las que llama “especificadoras”.
Las competencias pedagógico-didácticas son aquellas que actúan como facilitadoras de aprendizajes autónomos, utilizando estrategias de intervención efectivas. En relación a las competencias institucionales los docentes deben ser capaces de articular lo macro que sucede en la sociedad con lo micro que sucede en la escuela. Las competencias productivas tienen que ver con la capacidad de estar abierto e inmerso en los cambios que se suceden a gran velocidad para orientar los aprendizajes de los alumnos. Las interactivas se relacionan con la capacidad de comunicarse con los otros, de modo coopertivo conviviendo en paz. La competencia especificadora se refiere a la capacidad de aplicar un conjunto de conocimientos con un mayor dominio de contenidos de las disciplinas y sus metodologías, esto, al mismo tiempo que se debe propiciar el trabajo interdisciplinario, en equipo y la responsabilidad compartida.
Para una mayor profesionalización de la función docente se debe saber
-Planificar y conducir movilizando otros actores
-Identificar los problemas que se presentan en la ejecución de proyectos y otras actividades, esto requiere una capacidad de observación que debe aprenderse
-Optimizar los recursos disponibles
Existe consenso entre los expertos respecto al perfil profesional que deben tener los docentes en la sociedad de las próximas décadas.
-Actitud democrática, respeto por todas las personas y grupos.
-Principios éticos sólidos, vivencia de los valores.
-Sólida formación pedagógica y académica.
-Autonomía personal y profesional
-Amplia formación cultural con una real comprensión de su tiempo y de su medio
-Capacidad de innovación y creatividad.

La complejidad de la educación media -inserta en un sistema educativo que pregona la equidad, igualdad de oportunidades, cumplimiento efectivo de los derechos de la persona-, versus el docente, en el mejor caso, como profesional que desea hacer efectiva la inclusión, la equidad, dentro del mismo sistema y también de una sociedad que cada vez es más excluyente en la práctica, porque requiere más conocimientos y especialización para acceder a los puestos de trabajo-, provoca que la docencia en la educación media y en general, sea una actividad extremadamente complicada si desea realizarse a conciencia, pensando en las implicaciones que los aprendizajes tienen en la vida de los alumnos.
El escenario de la educación media que hoy necesitamos resignificar, es un ámbito muy complejo atravesado por múltiples demandas, desde la obligatoriedad del nivel por ley,  la cada vez más heterogénea formación de los docentes, las demandas de la sociedad sobre la formación de ciudadanos últiles, capaces de insertarse tanto en el mundo laboral, como en estudios superiores, las demandas de las familias que van desde la preparación académica y de las competencias básicas para desempeñarse en el mundo del trabajo, hasta la satisfacción de necesidades de contención, cuidado, vinculación con instituciones varias, servicios de salud, empresas o diferentes tipos de organizaciones, entre otros.
Así, el docente secundario, está sometido a una cantidad enorme de exigencias en relación a lo planteado en el párrafo anterior. Al docente se le exige hoy en día, que desarrolle su tarea con variadas competencias, que pueden desviar la atención sobre la esencia del trabajo mismo. Por ejemplo, es frecuente encontrar alumnos, padres de familia o incluso colegas que afirman con seguridad: “el profesor debe ser un amigo”. Podemos agregar muchas cosas que la sociedad opina que el profesor debe ser, y que se agolpan sobre su identidad presionándola y confundiéndola. Sin embargo, en esta acumulación de buenos propósitos, es frecuente perder el sentido mismo de la docencia. Por esta causa, es fundamental tener presente que el docente debe acompañar las trayectorias escolares de los alumnos en vista a su permanente crecimiento como personas, en relación a la multiplicidad de dimensiones de la misma, con actividades que se desarrollan en el ámbito escolar.  Por último creo que es pertinente puntualizar que al haber cambiado radicalmente la configuración del sistema educativo pasando de una enseñanza de élite, basada en la exclusión, la selectividad y la competencia, a una situación de enseñanza general, mucho más flexible e integradora, se produce una cierta incapacidad de asegurar, en todas las etapas del sistema, un trabajo acorde con el nivel de titulación alcanzado por el alumno. En una sociedad que funciona según las leyes del mercado, al aumentar el número de personas que acceden a los distintos niveles de educación, éstos descienden en su valor económico, y esto pasa a ser una pesada carga para los docentes del nivel medio. De esta forma ha descendido por esta causa, la motivación del alumno para estudiar en el nivel medio, y la valoración que hace la sociedad del sistema educativo, muy especialmente la que hacen los padres de los alumnos. En el momento actual los títulos académicos de nivel medio no aseguran nada, manteniéndose sin embargo, junto a las competencias básicas adquiridas en el nivel, otros mecanismos selectivos que dependen ahora de las empresas privadas, de las relaciones sociales de la familia o de la obtención de otros conocimientos extracurriculares que no se imparten en el sistema reglado de enseñanza, tal como ocurre con los conocimientos de idiomas o de informática. Estas circunstancias han hecho cambiar el sentido mismo de las instituciones escolares de nivel medio, con la consiguiente necesidad de adaptación al cambio por parte de alumnos, profesores y padres, que deben modificar su mentalidad respecto a lo que, ahora, pueden esperar del sistema de enseñanza, el problema es que esto no siempre ocurre y termina sumando al docente de nivel medio una gran variedad de exigencias que no siempre se encuentran en relación con la realidad del desempeño que el mismo puede en el mejor de los casos desarrollar. Algunos medios de comunicación social, algunos políticos con responsabilidad en materia de enseñanza, y sobre todo los padres de los alumnos, parecen dispuestos a considerar al profesor como el principal responsable de las múltiples deficiencias y del general desconcierto de un sistema de enseñanza fuertemente transformado por la dinámica descrita.
A pesar que el juicio social contra el profesor de nivel medio se ha  generalizado, no podemos ni debemos abandonar nuestros esfuerzos.


2 comentarios:


  1. Toda competencia contiene tres elementos básicos: Características personales, Ejecuciones y
    Resultados positivos. La Gestión integrada de Recursos Humanos gira en torno a este concepto de
    Competencia. Una vez definidas las competencias requeridas para un cargo, se selecciona el personal, se
    evalúa el desempeño, se valora el potencial, se programa la capacitación y el plan de carrera de las
    personas

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  2. Toda competencia contiene tres elementos básicos: Características personales, Ejecuciones y
    Resultados positivos. La Gestión integrada de Recursos Humanos gira en torno a este concepto de
    Competencia. Una vez definidas las competencias requeridas para un cargo, se selecciona el personal, se
    evalúa el desempeño, se valora el potencial, se programa la capacitación y el plan de carrera de las
    personas

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